Krudo

miércoles, julio 12, 2006

Últimas imágenes del naufragio

Hicimos un buen papel y revertimos la imagen dejada en el último mundial. Tenemos la mayor goleada y los goles más lindos. No prendimos fuego la casa de nadie, y analizamos la eliminación con tono fraternal. ¿Nos estaremos empezando a conformar con ser los primeros del segundo lote? ¿Nos alcanza con ésto para sentirnos satisfechos? Parecen ser pocos los que notan que algo no está bien. Más allá de las críticas que se le puedan hacer al entrenador, rescato que él siempre supo que teníamos la obligación de estar más arriba. Por eso la renuncia casi inmediata, por eso la sensación que nos transmite con sus palabras, de que por más fuerte que suene, por más que no se diga directamente, lo que pasó fue que fracasamos.
El fútbol es así, dicen. Se puede ganar y se puede perder, parece ser el consuelo y la explicación. Pero no, se podría haber torcido esta historia. No hablamos de un pequeño detalle o de un solo error que nos costó el mundial. Una sucesión de situaciones y decisiones lamentables precedieron un camino trunco lleno de ilusiones. Empezando por Marcelo Bielsa, que nos abandonó a un año del mundial, con lo que nos costó siempre armar un equipo competitivo. No sabíamos mucho de nuestra selección antes de empezar el torneo, ésa es la verdad. La poca competencia previa se usó para probar, y nos armamos especialmente para ésto. ¿Cuándo tendremos un equipo de años que podamos decir de memoria? ¿Y un juego definido y trabajado en el que pudiéramos confiar? Me queda la sensación de que se ha improvisado demasiado.
La verdad está en el verde césped, frase folclórica nacional que anula cualquier análisis previo. Y la verdad es que allí también fallamos. Porque si hay un momento para dejar todo, ese momento es en un partido definitorio. Ya se ha criticado demasiado la pereza de nuestro generador de juego. Pero hay otros factores. La falta de espíritu para quedarse en la cancha con un golpecito en las costillas. Te tienen que sacar muerto, diría cualquier campeón del mundo. Y no podés pedir el cambio por una molestia en los gemelos, como hizo nuestro botín de plata. Y los penales, no son una lotería. Le tenés que romper el arco. Tenés que conocer bien a quien te patea y a quien te ataja. Pero bajamos un poco los brazos, y nos conformamos con saber que si quedábamos afuera no sería por 120 minutos de fútbol, sino por una circunstancia a la que le atribuímos demasiada fortuitidad. Tenemos que recobrar la mística, y no olvidar y aprender de los errores. ¿Volveremos a ver alguna vez a la Argentina campeona del mundo?

lunes, julio 03, 2006

sextos

quedamos afuera del mundial. es un hecho consumado. la revancha queda bien lejos. el jugador con mejor rendimiento del plantel no llega al próximo mundial. la bronca es mayor por que se trató de un partido ganable, por lo cerca que estuvimos, por el nivel del mundial, por que nuestro adversario no lo quiso ganar y por que todos nos dimos cuenta lo difícil que es conseguir la copa del mundo. escucho y leo "este era él mundial, este era él grupo, este era él equipo. este equipo le devolvió la alegría a la gente. la seleccion volvió a jugar "a la nuestra" después del "vértigo bielsa" europeízado. los jugadores son amigos. se conocen desde que eran chicos". pekerman llevó a la gente de su riñon. le dió la capitanía al más veterano de sus capitanes sub-20 y la 10 a su hijo predilecto. además pekerman se acercó a la gente con el show teleféico en la cancha de river. fue siempre amable con la prensa y abrió las prácticas sin lonas verdes. la lógica que grondona ideó luego de japon-corea 2002 parecía que iba a rendir los frutos esperados y el mundo hablaría del excelente trabajo a largo plazo que había hecho la selección argentina, trasladando el éxito juvenil a la selección mayor. todo estaba listo. ni siquiera llegamos como candidatos, con todo lo bueno que ello implica en un país exitista como el nuestro. además, pekerman es un buen tipo. casi que ni parece argentino. pregona el fair play, valora los afectos, brinda una imágen de tranquilidad, resalta el trabajo colectivo por sobre lo individual.
y es cierto, faltaron 10 minutos para convertir un buen mundial en un gran mundial. todos pensamos que era algo posible. pero quiero alejarme de la dignidad de nuestra derrota pero también de la crítica voraz y mal intencionada. por que el camino trazado por pekerman estuvo muy cerca de terminar en algo histórico.
con el resultado puesto, se me vinieron a la cabeza imágenes de los partido que la selección argentina perdió como visitante por las eliminatorias desde que pekerman asumió la dirección técnica. chile, paraguay, ecuador y uruguay, si mal no recuerdo. también los amistosos con croacia e inglaterra donde se jugó por momentos muy bien y se terminó mal.
el problema pareciera repetirse cuando se intentó cuidar el resultado. tener la pelota con toque lateral, sin profundidad y sin decisión para cerrar los partidos. a 50 metros del arco rival. y al ritmo de riquelme, si es que ese día se despertaba bien, protegido y con algun amigo cerca. no quiero ser redundante en mis críticas a JRR. pero siento que nos dejaron nuestro capital en el "corralito" y eso me produce la peor de las broncas. la ecuación: todas las oportunidades a riquelme y tan pocas a messi, por más que no jueguen de lo mismo, fué lo que agravó mi depresión post-partido.
celebro la respuesta de los argentinos apoyando al equipo en la derrota. celebro que sepamos valorar el esfuerzo de los jugadores, con orgullo, en una cancha tan difícil como la de berlín. quizas algo hemos aprendido.

Un juego distinto

El fútbol se está transformando en un deporte más. Peor aun: ha sido adquirido, fraccionado, promocionado y vendido a todos los imbéciles. Aquellos que nunca supieron de qué se trata, los que ven un partido cada cuatro años, y si van a la cancha festejan los goles de los dos equipos.
Blatter dice que éste es el mejor mundial de la historia. El CEO de la Fifa no sabe nada de fútbol, como siempre demostró, incluso hace poco al declarar que la ley del off-side debería cobrarse solamente cuando un jugador adelantado toca la pelota. Tómense un minuto para pensar lo que este cambio implicaría.
A nadie se le cae una idea. A nosotros algunas, en cuentagotas. Lo importante acá pareciera ser la contención del rival, dar la impresión de ser un equipo compacto, y jugar al bingo en ataque. Defender los resultados, y hacer buenos cambios tácticos. Por ejemplo, poner un delantero de un metro noventa para que vaya libre a la pelota parada en defensa, y dejar a tu mejor jugador en el banco porque mide un metro sesenta. Me va a quedar esta espina clavada toda la vida. Eso y la ingenuidad con la que pateamos los penales. De todo lo demás, no hay mucho para reprochar. Del enganche ya se ha ocupado Pinx, con dureza y justicia, aun antes de la eliminación. Era un mundial ganable, eso te da bronca, y no nos animamos un poquito más para hacerlo.